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Hay una frase que se repite todos los años cuando empieza la temporada de lluvia:
“¿Para qué voy a lavar el coche si mañana vuelve a llover?”
La respuesta es sencilla: porque la lluvia moja el coche, pero no lo limpia.
De hecho, durante los meses de lluvia cambia por completo el tipo de suciedad que recibe la carrocería. Aparecen barro, salpicaduras, agua con minerales, humedad

Subes al coche, cierras la puerta y ahí está otra vez.
Ese olor.
Abres las ventanillas, ventilas durante unos minutos y parece desaparecer. Incluso puedes utilizar un ambientador y conseguir que durante un tiempo resulte menos evidente.
Pero al día siguiente vuelve.