

Subes al coche, cierras la puerta y ahí está otra vez.
Ese olor.
Abres las ventanillas, ventilas durante unos minutos y parece desaparecer. Incluso puedes utilizar un ambientador y conseguir que durante un tiempo resulte menos evidente.
Pero al día siguiente vuelve.
Cuando ocurre esto, el problema normalmente no está en el aire. Hay algo dentro del coche que está generando ese olor.
Un pequeño derrame bajo un asiento, humedad acumulada en la moqueta, restos de comida olvidados o incluso el sistema de climatización pueden convertirse en el origen de un olor persistente.
Por eso, antes de intentar eliminarlo, toca hacer de detective.
Vamos a revisar siete lugares del coche que suelen esconder la respuesta.
Cuando aparece un olor desagradable en el coche, la reacción más habitual es utilizar un ambientador.
Puede mejorar temporalmente la sensación dentro del habitáculo, pero si existe una fuente que continúa generando mal olor, el problema seguirá ahí.
Imagina que hace unas semanas se derramó una bebida sobre la moqueta. Aunque perfumemos el interior, los restos que hayan penetrado en las fibras pueden continuar produciendo olor.
Por eso el orden correcto debería ser:
Eliminar la causa siempre debe ir antes que intentar eliminar el olor.

Empezamos por uno de los sospechosos habituales.
Debajo de los asientos pueden terminar muchas más cosas de las que imaginamos:
El problema es que desde una posición normal apenas vemos esta zona.
Mueve los asientos completamente hacia delante y hacia atrás y utiliza una linterna para revisar los raíles, los huecos y la unión entre asiento y consola central.
No te limites a aspirar lo que ves. Si encuentras restos pegajosos o señales de algún líquido derramado, limpia también la superficie.
Una sola bebida olvidada bajo el asiento puede explicar perfectamente por qué el olor vuelve una y otra vez.

Si el olor recuerda a humedad, las alfombrillas y la moqueta deberían estar entre los primeros lugares que revises.
Entramos al coche con los zapatos mojados, barro, nieve o agua de lluvia. Una pequeña cantidad de humedad repetida durante días puede terminar acumulándose en los textiles.
Retira todas las alfombrillas y comprueba:
Presta especial atención a la zona de los pies del conductor y acompañante.
Si encuentras humedad de forma recurrente sin una explicación evidente, conviene investigar también si existe alguna entrada de agua. Limpiar la moqueta servirá de poco si vuelve a mojarse cada vez que llueve.
Después de limpiar, el secado completo es fundamental. Dejar una moqueta húmeda y cerrar el coche puede hacer que el problema reaparezca.
Un asiento puede parecer perfectamente limpio y, sin embargo, conservar restos de un derrame dentro del tejido.
Las tapicerías absorben líquidos con facilidad. Café, refrescos, leche, sudor, agua, restos de comida o suciedad relacionada con mascotas pueden penetrar más allá de la superficie visible.
Si sospechas de un asiento:
Cuando existe una mancha, no basta con perfumar la superficie. Hay que eliminar el residuo que la está provocando.
En tejidos puede ser necesario realizar una limpieza más profunda y, dependiendo del problema, utilizar una máquina de inyección-extracción.
Si necesitas realizar una limpieza completa, consulta nuestra guía sobre cómo limpiar la tapicería del coche.

El maletero es otro gran almacén de olores inesperados.
Transportamos bolsas de la compra, zapatos, ropa húmeda, equipamiento deportivo, productos de limpieza, mascotas y todo tipo de objetos.
Pero hay una zona todavía más interesante: debajo del suelo del maletero.
Levántalo y revisa el hueco de la rueda de repuesto y los compartimentos laterales.
Busca:
Si transportas habitualmente mascotas, revisa además el pelo acumulado en esquinas y textiles.
Tenemos una guía específica sobre cómo limpiar el maletero del coche si necesitas realizar una limpieza completa de esta zona.

Hay una prueba muy sencilla.
Entra en el coche con la climatización apagada y comprueba el olor.
Después enciende la ventilación.
¿El olor aparece o aumenta justo en ese momento?
Si la respuesta es sí, merece la pena revisar el sistema de climatización.
La humedad puede acumularse en determinadas partes del sistema y favorecer la aparición de olores desagradables. Un filtro de habitáculo en mal estado también puede influir en la calidad del aire que entra al vehículo.
En este caso, limpiar la tapicería o perfumar el interior no solucionará el origen.
Conviene revisar:
Si el problema procede del sistema de climatización y persiste, puede ser necesario realizar una limpieza específica o acudir a un profesional.
Si viajan niños habitualmente en el coche, aquí tenemos otro candidato.
Una sillita infantil tiene una extraordinaria capacidad para esconder:
Muchos terminan entre el acolchado, bajo la funda o entre la sillita y el propio asiento del vehículo.
Retírala periódicamente y revisa tanto la silla como la superficie situada debajo.
Si necesitas hacer una limpieza completa, puedes consultar nuestra guía Limpia la sillita del bebé como un profesional.
Si todavía no has encontrado nada, toca mirar donde normalmente no miramos.
Revisa uno por uno:
Especialmente interesantes son los portavasos.
Una pequeña cantidad de café o refresco puede deslizarse por una esquina, secarse y permanecer allí durante semanas.
También conviene extender completamente los cinturones. La parte que normalmente permanece enrollada puede esconder manchas que no vemos durante el uso habitual.
Si todo el habitáculo huele y resulta difícil localizar el punto exacto, divide el coche mentalmente en zonas.
Por ejemplo:
Ventila primero el vehículo y después revisa cada zona por separado.
Retira temporalmente elementos como alfombrillas, sillitas infantiles y objetos del maletero. Esto permite comprobar si el olor disminuye al sacar alguno de ellos.
La intensidad también proporciona pistas.
Si el olor aumenta claramente al acercarte a una alfombrilla, un asiento o el maletero, ya has reducido considerablemente la búsqueda.
Son tres acciones diferentes y conviene no confundirlas.
Consiste en retirar la suciedad o sustancia que está provocando el problema.
Consiste en introducir un aroma agradable en el habitáculo.
Puede mejorar la sensación dentro del coche, pero no elimina necesariamente la fuente del mal olor.
Una vez retirada la causa y realizada la limpieza, puede quedar olor residual en tejidos y otras superficies.
Ahí es donde tiene sentido utilizar un producto específicamente diseñado para actuar sobre los malos olores.
El orden importa.
No deberíamos intentar neutralizar un olor procedente de una mancha que todavía no hemos limpiado.

Has encontrado el origen.
Has retirado los restos.
Has limpiado la superficie.
La has dejado secar completamente.
Pero todavía queda un ligero olor.
En este punto podemos pasar de la limpieza al tratamiento del olor residual.
Poliodor de Sisbrill está pensado para este tipo de situaciones: utilizarlo como complemento después de haber eliminado la causa que estaba provocando el problema.
Esto es especialmente interesante cuando los olores han permanecido durante tiempo en materiales textiles o en el interior del habitáculo.
Lo importante es entender que un neutralizador no sustituye una limpieza necesaria.
Si debajo del asiento sigue habiendo restos de comida, la alfombrilla continúa húmeda o existe un derrame en la tapicería, primero debemos solucionar ese problema.
Después podremos trabajar sobre el olor que haya permanecido.
Un coche limpio no debería necesitar un perfume intenso para esconder lo que ocurre dentro.
Cuando un olor vuelve una y otra vez, considéralo una pista.
Mueve los asientos. Levanta las alfombrillas. Abre el maletero. Mira debajo del falso suelo. Revisa las sillitas. Enciende y apaga la climatización.
Muchas veces el origen está en un lugar mucho más sencillo de lo que imaginamos.
Y cuando lo encuentres, recuerda el orden:
localizar, retirar, limpiar, secar y, si es necesario, neutralizar.
Porque eliminar un mal olor empieza por descubrir qué lo está provocando.

Diseñadora y amante de los coches clásicos americanos...